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PUBLICADO EL 23/09/2022

“La Desinformación”, un fenómeno que se combate con responsabilidad

FOPEA (Foro de Periodismo Argentino), el Consejo Profesional de RRPP y el Círculo de Directores de Comunicación (DIRCOMS) organizaron un espacio de debate sobre “La Desinformación”

Jornadas

Portada de “La Desinformación”, un fenómeno que se combate con responsabilidad

El evento estuvo encabezado por la presidenta de FOPEA, Paula Moreno; la presidenta del Círculo DIRCOMS, Alejandra Martínez; y el presidente del Consejo de Relaciones Públicas, Diego Campal y estuvo enmarcado dentro del “Acuerdo entre Periodistas y Comunicadores de Empresas por la Verdad y la Democracia en Argentina” firmado entre las tres organizaciones en el 2021. Este acuerdo buscó iniciar un diálogo activo entre las tres organizaciones con el objetivo de promover en forma conjunta el fortalecimiento de la democracia argentina, con foco en aquellas cuestiones relacionadas con sus competencias profesionales.

En la primera mesa de esta jornada, Martín Rodríguez Yebra, secretario de Redacción de La Nación; Gabriela Granata, directora Periodística del Diario BAE Negocios y Coordinadora Académica de Comunicación Periodística de la UCA; y Cecilia Mosto, autora de la investigación "Los argentinos y la desinformación", coincidieron en que la sociedad argentina tiene un alto nivel de consumo de información. Si esa información no se produce en forma responsable y no se distribuye desde los organismo o empresas correspondientes, los vacíos generados serán propicios para la desinformación y sus efectos adversos.“La sociedad argentina es una sociedad muy intensa en cuanto al consumo de información. El 80% se considera informada o muy informada. El 70% consume información diariamente en más de 3 soportes diferentes. Esto se da porque la vida cotidiana de los argentinos está atravesada por decisiones públicas que definen su vida. Esto se le suma a que el Estado no emite un gran caudal de información y genera un vacío. Por esto los argentinos consumen 2 o 3 medios para verificar la información”, detalló Cecilia Mosto.

En su investigación "Los argentinos y la desinformación" también pudo detectar que el 60% de las audiencias creen que pueden identificar noticias falsas, aunque los periodistas sólo en un 50%. “Esto muestra una sobrevaloración de la capacidad de la sociedad en identificar la desinformación”, explicó Mosto. Dentro del periodismo, los avances tecnológicos y los nuevos soportes de la información han generado cambios. Martín Rodríguez Yebra advirtió que la producción periodística vive en peligro constante por verse sometida a tener que responder a la brevedad con información para captar audiencias, contraponiéndose al deber de tener que verificar y chequear la información. Un claro ejemplo fue las diferentes versiones que surgieron ante el atentado contra Cristina Fernández y debieron ser verificadas y rechequeadas”Por su parte, Gabriela Granata aclaró que “la confusión en los medios de comunicación se genera cuando quieren adoptar reglas de las redes sociales para intentar competir contra ellas. La forma de evitar la desinformación es volver a las bases del periodismo, chequeando, contando siempre con 3 fuentes y demandando información de los organismos públicos”.

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El segundo debate de la jornada se centró en la batalla diaria de los medios y las redes sociales por conseguir un click: “El “Clickbait y desinformación en titulares de la prensa digital”. Al respecto, el gerente de CNN en Argentina, Esteban Campanela argumentó que “muchas veces las prácticas actuales hacen que desde los títulos se prometa más de lo que se ofrece en la nota simplemente para ganar un click, pero eso atenta contra la relación de confianza en la que se basa la relación entre el periodismo y su audiencia, como cualquier otra relación humana”. Además, agregó que “a lo largo del tiempo esta práctica irá sin lugar a duda en detrimento del periodismo.” A modo de ejemplo, detalló el proceso que debe atravesar una nota en CNN antes de salir al aire buscando la perfección en la práctica periodística para ofrecer un resultado que continúe construyendo esa confianza con su audiencia.

Buscando un aspecto positivo de este fenómeno, la directora de Estrategia de EldiarioAR, Silvina Heguy, destacó que “la desinformación han generado una legitimación del periodismo para construir una sociedad democrática.” Y respecto al impacto de las nuevas tecnologías sobre el periodismo y el consumo de redes sociales, Heguy explicó que hay que entender que hay lógicas de consumo de noticias y de información que son propias de la digitalización pero que no tienen que ver con el periodismo.”  Por su parte, Angel Sotera, jefe de producto en Infobae, recordó a través de un texto de Mariano Sigman de su libro “El Poder de las Palabras” cómo funciona el cerebro humano para entender por qué resulta casi imposible distinguir lo falso de lo cierto sobre un hecho determinado en Twitter.

El ser humano es más propenso a dar parte de lo falso que de lo cierto porque lo falso no queda atado a los límites circunstanciales de la realidad y se pueden exagerar dimensiones del discurso como lo emocional, cuya dimensión es especialmente atractiva para el cerebro. Un investigar de la Universidad de Nueva York descubrió que la velocidad de propagación de una información aumenta a un ritmo del 20% por cada palabra emocional que se agrega.” Si al funcionamiento del nuestro cerebro se le suma que los algoritmos pueden hacer que veamos cierta información y dejemos de ver otro tipo de información, donde “la otra versión” desaparece, esto rompe la capacidad de análisis personal. “Hay que hacer foco en la tecnología. Como seres humanos tenemos que darnos el tiempo de analizar y revisar el contenido”, concluyó Angel Sotera.

Al ver algunas prácticas actuales que se están llevando adelante en el periodismo actual, sumado la forma de consumo de información por parte de la sociedad y los porqué del éxito de la Desinformación dentro de un ecosistema social, Joan Cwaik, autor y divulgador especialista en tecnologías emergentes y sociedad, hizo hincapié en que se puede llegar a mejorar la tecnología para la verificación de datos para prevenir las fake news. Pero Cwaik remarcó que “si no somos seres humanos y profesionales con responsabilidad, con pensamiento crítico, las mejoras tecnológicas no van a servir de nada. A modo de ejemplo, “el modelo de estudiar una carrera, terminarla y no estudiar más ya no es más válido. De la misma forma, el paradigma de informarse y conformarse con eso, ya no es más válido. Es la única forma de que este fenómeno de la desinformación deje de existir”.

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